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Thursday, October 22, 2015

Modernidad y Posmodernidad de la Razón a la Subjetividad



Modernidad y Posmodernidad
de la Razón a la Subjetividad

Por: Yanira Edith García 

Introducción

La geopolítica ha tomado gran protagonismo en el mundo entero por las tensiones internacionales que se han generado en los últimos tiempos, esto en función  de encontrar respuesta al origen de dichos conflictos; convirtiéndose en materia de estudio por parte de un gran colectivo de intelectuales que buscan repensar críticamente las estructuras sociales globales a partir de las relaciones de poder y saber desde la conformación del sistema capitalista. Este panorama nos remite a desarrollar un análisis de las características sociales, políticas y culturales de la modernidad y la posmodernidad, escenarios en los que el ser humano se reinventa para dar cabida a la aparición de estructuras de pensamiento con diversos enfoques que trascienden al surgimiento de grandes hechos históricos de gran trascendencia, cruzando los límites del poder mediante las estrategia de dominio y la violencia.


Análisis conceptual Modernidad, Posmodernidad y Geopolítica

El salto de la edad media a la edad moderna trae consigo grandes cambios, por un lado un importante avance hacia el poderoso mundo de la industrialización,  con la creación de las fábricas y la producción en masas  Parra, F. 2005. , pero con una gran contradicción que afectaría a la población por la explotación de la fuerza del trabajo, el sector privado compraría el trabajo de los obreros con el salario, lo cual generaría el surgimiento de los movimientos socialistas, en los que se destacan las ideologías Marxistas como el llamado materialismo histórico  en busca de destruir el materialismo burgués, haciendo una fuerte crítica sobre el capitalismo mercantil que insta a la acumulación del dinero Miras, J. 2013.

Por otro lado se da al surgimiento de una importante teoría para la época que generaría grandes cambios para la humanidad, defendida especialmente por M. Weber, gran analista de la modernidad,  la racionalización, desde la teología hasta la económica capitalista desde el derecho a la arquitectura y la música o al estado y la ciudad,  el moderno espíritu occidental está transido de un formalismo sistematizador, de una tendencia al cálculo y a la contrastación empírica, la razón se instaura como tribunal supremo, “ante el que ha de justificarse todo lo que en general se presente con la pretensión de ser válido” Parra, F. 2005. , así el mundo moderno da paso, de una visión cosmocéntrica donde el centro era la divinidad, a una visión antropocéntrica en la que el hombre se descubre como centro del universo.

Para Hegel el principio de la modernidad es la libertad de la subjetividad Parra, F. 2005, este nivel de pensamiento da un giro con relación al descubrimiento de nuevos valores que darían un matiz diferencial al arte, la ciencia, la moral, la religión, el estado y la sociedad; por lo cual el ser humano tendría también un impacto a nivel político dando origen a la democracia liberal y en consecuencia la secularización, el marco espiritual antiguo medieval basado en la religión, entra a una nueva etapa de realización humana, la naturales deja de ser una dimensión. Así en resumen, la separación de iglesia y estado, el fenómeno industrial, la emergencia de mercados y la consolidación del capitalismo liberal marcan la sociedad en la modernidad. Como tendencia marca el radicalismo tanto en el pensamiento político como en la estética. Calinescu, M. S.F.

El paso del modernismo al posmodernismo se lleva a cabo por el surgimiento de una sociedad de masas, en la que las diferentes clases se disipan, los centros tradicionales se van perdiendo, la pasividad de convierte en una actitud social, el hombre se convierte en un consumidor Calinescu, M. S.F., los productos, la diversión lo absorben, se marca el surgimiento de una sociedad de educación de masas, de cultura de masas, llamada por algunos autores como una “Época de Problemas”  en las que se evidencian todos los síntomas de desintegración social. En general la posmodernidad es caracterizada por una época de anarquía. La creencia de la mente consiente de la edad moderna es desafiada por el desarrollo de nuevas ciencias, como la psicología, la antropología, economía política y sociología.

Más recientemente en el mundo hispánico, el término posmodernismo ha sido utilizado para designar todo el periodo entre guerras, en las que se tejieron una gran cantidad de conflictos y resoluciones entre países de todo el mundo, que junto al deseo de progreso y autonomía se presentaría una serie de sistemas radicales que querian imponerse, como el nazismo, el socialismo, el comunismo y el marxismo buscando por todos los medios oprimir al sistema capitalista.

G. Vattimo como lo menciona Parra, F. , sugiere una serie de características importantes del pensamiento posmoderno que llega hasta nuestros días con relación al rechazo de la razón, dirigiéndose hacia la apertura del pensamiento en la búsqueda de lo inestable como verdaderamente humano y creativo. Retoma la idea de progreso, haciendo un llamado al ser, a una realidad justa, libre y solidaria. Hace mención también a la dominación de la comunicación digital, lo que produce profundas mutaciones socioculturales como la perdida de identidad entre otros aspectos. Según Baudrillard “la Historia ha dejado de ser real” “ vivimos en una cultura de la simulación”.

Actualmente, se observa un ritmo creciente y cambiante, nuevas formas de organización, nuevas tecnologías incrementándose la obsolescencia de productos. El proceso de globalización afecta profundamente a todos los aspectos propios de las Naciones en lo político, lo económico, lo social y lo cultural. Parra, F. 2005. Esta realidad es  la que ha llevado repensar los sistemas que actualmente rigen al mundo dando origen, no solo a nuevas propuestas y replanteamientos políticos, religiosos y filosóficos como el que hace Enrique Dussel sobre la modernidad eurocéntrica Dussel, E. 1993., sino que además ha provocado el surgimiento de grupos fundamentalistas que idealizan un rompimiento del actual sistema mundial.

En conclusión, este análisis nos permite ver el papel protagónico de la geopolítica en nuestros días, toda vez que la sociedad actual resultado de un proceso histórico regido efectivamente  por los alcances de la modernidad y la posmodernidad, ha generado en nuestros días grandes inquietudes a raíz del surgimiento de varias problemáticas sociales como la perdida de la identidad y conflictos de índole internacional ; lo cual despierta la búsqueda de un camino que permitas vislumbrar un mejor futuro para las posteriores generaciones. Desde mi punto de vista es una paradoja volver atrás para encontrar respuestas y lo considero preocupante, toda vez que vemos, por ejemplo,  como muchos intelectuales intentan revivir las ideas de tipo marxista a nuestros días, o como los grupos radicales y terroristas se arraigan a sus fundamentos religiosos para cambiar el mundo como el Estado Islámico.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
•  Parra, F. 2005. Modernidad y postmodernidad: desafíos. Chile: Red PHARO. Capítulo 1.
•  Calinescu, M. S.F. Cinco caras de la modernidad. Modernismo, vanguardia, decadencia, kistch, posmodernismo. Recuperado de http://goo.gl/BIwR9G
•  Dussel, E. 1993. Europa, modernidad y eurocentrismo. Recuperado de http://goo.gl/9JAEzr
•  Miras, J. 2013. Marx y la modernidad Presentación de una conferencia de Enrique Dussel. Recuperado de http://goo.gl/xmnJyW


Transformación de la identidad a partir de la Modernidad



Por: Carolina Hernández Vargas



Introducción

Este ensayo es una muestra de los cambios propiciados por la modernidad, que van desde la transformación social, política, económica y cultural, hasta el cambio de pensamiento, la secularización de la iglesia, el proceso de racionalización y todo lo que ha implicado, en la transformación en la sociedad actual. 

Transformación de la identidad a partir de la Modernidad

            Quizás cuando el radio transistor llego a lugares donde la comunicación era casi obsoleta, el ser humano reconoció el hecho como un proceso de modernidad. Sin embargo este fenómeno venía gestándose en Europa en un periodo comprendido entre el siglo XVI  y el siglo XVIII.  Un cambio de pensamiento e ideas fue el primer paso a la transformación, los cambios estructurales vinieron posteriores a los cambios de pensamiento. Los medios de comunicación masivos entraron en la experiencia de las personas hasta muy desarrollado el siglo XIX. (Jiménez, SF).  Este es el inicio de lo que será la era de la producción, la industrialización, la comercialización y el consumo.
            España da un primer paso a la fundación de la modernidad con el descubrimiento de América, sin embrago, en palabras de Dussel, (1993), Europa intenta borrar de la historia el hecho, el protagonismo se pierde con la aparición de la ilustración, en donde el papel de “actualista” solo tiene cabida en los países del norte europeo.  Pero el hecho de que el Atlántico se convirtiera en una vía de comunicación y América fuese conquistada,  da inicio a un proceso de comercialización y de todo tipo de tráfico, siendo esta la etapa de apertura. También la revolución francesa,  la proclamación de los derechos humanos y el código de Napoleón; propendieron a un entramado económico de producción industrial.  (Parra, 2005).
            La modernidad se fundamenta en el principio de libertad. Además una libertad para la subjetividad, reconocida en todas sus dimensiones, la cual emerge de la relación con la autonomía. El comportamiento social antes estaba ligado a la moralidad, esta a su vez con un fuerte vínculo religioso, católico, cristiano, donde la percepción del mundo iba más allá de cómo estaba planteada.  Los cambios se dan desde la vida religiosa, el estado y la sociedad, así como la ciencia, la moral y el arte, donde el epicentro temático es el principio de la subjetividad.  (Parra, 2005).  
            El marco espiritual entra en crisis, mientras el pensamiento medieval se cuestionaba el porqué de la existencia,  “para que estoy aquí”, en la modernidad el hombre se descubre como centro del mundo, persiguiendo sus objetivos y su bienestar, dando paso al individualismo. El ser humano como individuo y no como parte de una comunidad, único responsable de sus actos. Esta nueva compresión del mundo origina una compresión de la realidad histórica, donde se le confiere al ser humano un inmenso campo material para que este a su vez lo conforme según sus objetivos e ideales, sometiéndolo a sus deseos de felicidad y de este modo se construya a si un futuro de salvación y de realización humana.  (Parra, 2005).
            Se da una tendencia al crecimiento del quehacer científico y la secularización; la separación de la iglesia y el estado. Cuando anteriormente todos los saberes dependían de la religión, con la modernidad y la ciencia no acepta ninguna tutela religiosa. (Parra, 2005). El pensamiento científico lleva a la construcción de una realidad  física, y a la construcción de paradigmas de tal forma que se pasa de un universo espiritual a un universo material.  La Ilustración tiene una fuerte incidencia en este cambio, ya que elabora la ideología de decadencia de los países de sur de Europa que profesaban el catolicismo. (Dussel, 1993).

            Otros campos también pasan por transformaciones, el trabajo, consumo y estilos de vida.  Se tiende a llegar al conocimiento a través de la razón “racionalidad”, cálculo y despersonalización.  Con la experiencia de la historia y la libertad, unida a la confianza en la ciencia,  se suma la voluntad bienhechora del sujeto moderno, dando lugar a una importante noción de progreso.  (Dussel, 1993).
            El paso de lo artesanal a lo industrial, se manifiesta como la liberación de la sociedad moderna. Una emergencia de los mercados y la consolidación del capitalismo, llevaron al crecimiento económico, también se pasó de la agricultura a la industrialización y la sociedad se concentró en los centros urbanos. La máquina remplazó la fuerza animal y contribuyó al crecimiento de la revolución industrial. Aparecen las innovaciones tecnológicas, mercados de trabajo libres, fábricas y grandes empresas. Se da el fenómeno del “economicismo”, donde la vida social es dominada por los criterios económicos.  
            Para el hombre la tarea esencial es la realización personal, esta toma sentido a través del trabajo y el poder adquirir bienes materiales.  La naturaleza que antes era contemplada por el hombre, pasa a ser objeto de dominación y trasformación, en búsqueda de su propia satisfacción. (Parra, 2005). Este dominio económico llevo a la sociedad a una división de las clases, segregada en dos principalmente, el proletariado junto con el campesinado una clase no muy favorecida y la clase media.
            Habría que pensar que la modernidad fue la etapa de inicio de lo que la sociedad de consumo ha vivido durante las últimas décadas.  Se da un aumento de la producción y la distribución de los bienes de consumo.  Cambios en la forma de propiedad; se convierte en privada y de venta libre, aparecen tecnologías más avanzadas que cambian el carácter de la fuerza de trabajo. El mercado pasa de ser local a ser un mercado abierto mundial, generando ganancias ilimitadas. El capitalismo pasa por etapas como: comercial, mercantil, industrial y financiera.  Se crean necesidades en el medio, así es posible producir más e intercambiar productos por satisfacción.
Otros cambios sustanciales propiciados por la modernidad se dieron en arte, la literatura en el romanticismo, el neoclasicismo, el realismo, el naturalismo y el impresionismo una serie de transformaciones basadas en la subjetividad y en una marcada ruptura con el pasado, donde la experimentación es la constante.
En los últimos años la tendencia ha sido introducir “la inteligencia”, en el proceso productivo mediante la informática. Se produce y se distribuye en masa, los medios de comunicación tienen un fuerte impacto en las sociedades y en el consumo, la modernización social penetra cada vez más las relaciones interpersonales y de trabajo. Hay  una fuerte incidencia en los valores y las familias. La comunicación humana ha cambiado con la aceleración, el fenómeno de globalización ha llevado a una nueva compresión de tiempo y espacio, pero además a una afectación cultural. (Parra, 2005).
La modernidad trajo consigo una serie de cambios en la sociedad y en las instituciones nuevos comportamientos  de ciudadanos y trabajadores, produciendo crisis de identidad. Las formas de organización y las nuevas tecnologías surgen en tiempos más cortos, dando origen a la obsolescencia de productos, ideas, procesos laborales, modas, entre otras. La felicidad tiene una estrecha relación con el consumo, se produce para satisfacer.
Estamos frente a una sociedad cargada de un fetichismo capitalista, el ser humano y la naturaleza no tienen valor. Lo importante es la acumulación del capital, es la ética de la “eficacia”, la que prima ante los valores fundamentales del ser humano. (Parra, 2005).
Se pierde la gratitud, la convivencia, la contemplación y el compartir. Los medios de comunicación que llegaron para educar se convierten en un instrumento para incitar el consumo, manipulando las acciones y actitudes sociales. Estamos en una sociedad caracterizada por una acentuada presencia del criterio económico, donde los objetos tienen más valor que los seres humanos y habrá que pensar cual es el paso a seguir  para mantener o transformar la identidad cultural de la sociedad.  El trasegar actual está dado por todos los cambios estructurales propiciados por la modernidad  como vemos hubo cambios históricos, sociales, políticos, culturales y económicos, los cuales han repercutido dejando consecuencias en los procesos del mundo presente.



Referencias Bibliográficas

Dussel, E. 1993. Europa, modernidad y eurocentrismo. Recuperado de http://goo.gl/9JAEzr

Jiménez, J. SF. Algunas notas sobre el concepto de Modernidad. Recuperado de http://goo.gl/KmZfmR


Parra, F. 2005. Modernidad y postmodernidad: desafíos. Chile: Red PHARO. Capítulo 1.

Tuesday, October 13, 2015

Breve reflexión en torno a la Modernidad

Hace cien  millones de años el mundo simplemente existía. (Ya sabemos que todo comenzó por allá hace 15 mil millones de años en medio del cataclismo cósmico). Una gota de tiempo que fue habitada por gigantes -y diminutos, los sobrevivientes- dinosaurios. Vivieron en soledad. Sin hombres. Una eterna soledad… Gracias a las estrellas, y sus primos cometarios,  el mundo se hizo humano y murieron para siempre las bellas bestias y de un homo habilis, surgimos nosotros. Estamos apenas aprendiendo a caminar.

Tratamos de alcanzar dimensiones verdaderamente humanas desde hace 2 millones de  años, desde Lucy- en la nativa África-  y hoy balbuceamos un sendero de escasos 5 mil pobres años de tiempo,  y de historia…

Estamos en Egipto, Ur, Caldea, Atenas, Esparta, La Meca, Jerusalén, China, Mongolia y Turquía, lugares donde se escribieron las  primeras páginas humanas. (Aún no escribíamos, si acaso rayábamos las escenas de cacería en las rocas en alguna segura caverna en Altamira. Todo era mágico, todo era mítico, todo era bello, musical, silencioso, bueno…).

La larga noche, de pura contemplación y erotismo cerró su ciclo en  Grecia, para nosotros máxima expresión de episteme traducido en conocimiento. Surgió la ciencia. La objetividad, la inquietud por el mundo y sus insondables maravillas…. Murió el mundo pre- moderno, expresión, como ya dijimos, de puro encanto y misterio. Ahora sabemos de las raíces: la arquitectura, el lenguaje, el poema, la medicina, la física, la astronomía con Ptolomeo.

Y bien – el mundo a pesar del aporte ateniense- seguía siendo plano. Nuestro sol y nuestra luna giraban alrededor de nosotros. Ra, en Alejandría- se convertía para Eratóstenes, el genial bibliotecario,  simplemente en una estrella más. No por ello perdería su fascinante calor y color, pero del geocentrismo avanzamos pasos gigantes en el conocimiento  con el advenimiento del heliocentrismo. Vinieron, que paradoja,  casi 20 siglos! de oscuridad en un mundo incompleto, plano y amenazado por lenguas de fuego de dragones que nos aguardaban  al borde del abismo….De nuevo transitamos por un mundo de tinieblas.

La herejía de Copérnico castigada por la Santa Inquisición no hacía más que confirmar una cultura, en la que predominaban Europa y la religión cristiana. Se pagaba con la vida cuando se osaba  hacer preguntas y romper paradigmas. En tanto, la humanidad estaba en la tarea de buscar nuevas rutas marítimas en pos del lejano oriente: ¿Cuán definitivo es para la concepción de la modernidad el descubrimiento de América?
Compartimos con  Dussel (1993) que la aventura de las tres carabelas de Colón hacia finales del siglo XV, constituyó un hito fundamental en esa  dirección.
Por supuesto, el mundo para  entonces era incompleto: le faltaba medio hemisferio de tierras y mares que eran parte fundamental del rompecabezas definitivo. Magallanes y Elcano demostraron la esfericidad de la tierra, y España no es  simplemente la tierra de forajidos a la que con frecuencia se reduce. Si,  con el hierro y a caballo arrasaron a otras etnias y culturas, saquearon. Gran costo de la modernidad.

Ilustración, renacimiento, reforma, revolución política francesa y revolución económica industrial, fueron señales que nos despertaron de nuevo a la civilización. Insistimos que la presencia de América es fundamental en el espectro moderno. Los países europeos, no lo podemos negar, fueron fundamentales en la renovación. Pero con todo y su gigante aporte el  euro-centrismo ha sido fuente de distorsiones, negaciones y desconocimiento de otras regiones, costumbres y saberes. De otras regiones con sus culturas.
El desencantamiento del mundo que trajo consigo la modernidad no estaría completo hasta la inclusión del más lejano rincón del planeta.

Sería redundante insistir en los aportes de la gran región americana. Aquí está ubicada la mayor potencia que ha existido en toda la historia humana y eso por definición significa investigación, renovación y propuestas permanentes. Estados Unidos de América nos deslumbra, nos invade, nos impone, nos veta, nos ayuda, nos coloniza, nos obliga, nos asombra, nos decepciona…

Si como se postula, el mundo contemporáneo- pos moderno- es el fin de la historia, la expansión del nihilismo- el desencantamiento del desencantamiento nos obliga a mirarnos de nuevo y a hacer reflexiones en torno a la biodiversidad, los movimientos migratorios, las guerras locales, la monstruosa, inequitativa e injusta exclusión de la mayoría de la humanidad de los bienes materiales, el cambio climático, los derechos de las minorías,  las diversas culturas y sus etnias asociadas. El calentamiento global nos condena como especie- que paradoja- inteligente pero codiciosa, auto- destructiva, y con el agravante, como hemos dicho, de que somos conscientes de las hecatombes,  pero continuamos absurdamente de espaldas a la lucidez.


          Habermas (2008) expresa que solo a través del diálogo fecundo, en un verdadero encuentro de todas las naciones, sin exclusiones  ni estigmatizaciones de ninguna especie podremos, parafraseando a García M. (1994) apartarnos de la condena a siglos de  soledad en el túnel del poder del dinero y del propio poder, como precarias ambiciones de una especie llamada a mayores retos…

La Modernidad, la historia del tiempo presente

Por: Catalina Echavarría

Existen diferentes formas de aproximarse al estudio de la historia, cada uno de los métodos que se utilizan para entenderla consiste en la caracterización del ambiente en el cual sucedieron diferentes episodios que se consideran relevantes para explicar el presente. En este sentido, una de las formas para entender la historia de los pueblos del mundo es dividir los acontecimientos y fenómenos en tres eras: Premodernidad, Modernidad, y Postmodernidad. Por tanto, los tres conceptos corresponden a fenómenos y actitudes históricos que ocurren en diferentes sociedades a lo largo de su historia en momentos distintos. En el eje de la explicación se halla la idea misma de modernidad; ¿puede entonces ser la historia de Occidente la historia de la modernidad? El presente texto pretende dar respuesta a este interrogante a través de la caracterización de cada una de estas eras. Es necesario aclarar que los tres conceptos, premodernidad, modernidad y postmodernidad se refieren a cosmovisiones, a mentalidades históricas.


 Foto: @ Julian Voloj

Antecedentes (premodernidad)
La premodernidad, se refiere a aquella cosmovisión cuyos valores están asentados en la tradición. Si se tienen en cuenta las ideas de temporalidad: pasado, presente y futuro, la premodernidad asienta su razón de ser en el pasado, en el saber hacer tradicional. En el contexto europeo, la premodernidad prevaleció hasta finales del Siglo XV. Tanto la Antigüedad clásica (Grecia y Roma) como en su continuidad en el resto de Europa Occidental, la Europa medieval, los valores del pasado y formas de hacer del pasado, le daban una razón de ser al presente de entonces (Said, 2002).
Europa, anquilosada en los dogmas de fe que incitaban a las guerras religiosas y condenaban el conocimiento que no tuviese una fuente divina, mantuvieron el statu quo hasta que eventos como la caída de Constantinopla, El Descubrimiento de América y la adopción de los 4 grandes inventos chinos (pólvora, brújula, papel e imprenta) hicieron posible el desarrollo de una nueva forma de entender el mundo.

La imprenta, uno de los 4 grandes inventos chinos

Desde finales del siglo XV, la mentalidad europea se fue transformando teniendo el paradigma del porvenir, del futuro, como meta y aspiración. La modernidad ha sido un proceso que se ha ido alimentando de hitos y otros procesos históricos a lo largo de más de quinientos años y que se ha convertido en la razón de ser de Occidente (Hobsbawm, 1987).

Photo: Wall decorations made with human bones
Cripta Capuchina en Roma, Italia

La Modernidad
A partir del siglo XVI, comienza una nueva era para la historia de Europa, que posteriormente dio inicio al período denominado el Renacimiento. Gracias a los avances en la navegación que permitieron el descubrimiento de América y los grandes viajes de exploración del siglo XVI. Los cambios acaecidos por el uso de la imprenta y el papel que hicieron posible la difusión masiva de conocimiento, permitieron un intercambio masivo y sin precedentes de información que hizo posible el cambio de la mentalidad imperante. La valoración y financiación  de las artes empezó un nuevo período de optimismo por el futuro, llamado Modernidad.
Esta era no empieza en un período determinado, ni el cambio que acarrea sucede de manera simultánea en todo el planeta: hay varios hitos que la van alimentando y le dan un carácter más allá de una época histórica; como se dijo atrás es una forma de pensar el mundo, una nueva cosmovisión que se empieza a difundir de forma disímil alrededor del planeta. En otras palabras, la adopción de los valores y perspectivas modernas no se ha dado de la misma forma alrededor del mundo; existen sociedades, aunque pocas, que siguen siendo premodernas.
El siglo XVI comienza con el sueño de Thomas Moro y otros pensadores, quienes escriben divertimentos literarios llamados utopías: fantasías que no existen en el mundo actual pero que es posible que sucedan en el futuro, un porvenir lleno de optimismo. Las utopías de Moro, Campanella, Bacon, y otros visionarios más, dibujarían un plano de un futuro mejor,, optimista y posible. La modernidad mira hacia el futuro, rechaza el pasado por considerarlo vetusto, está anclada a palabras como innovación y progreso.
Otro hecho significativo fue la Reforma protestante, que mina los cimientos de la iglesia Católica en Europa y comienza a plantear un sistema de pensamiento que tiene mucho que ver con la idea de previsión hacia el mañana, el rol central del trabajo y la filosofía del ahorro (Sebrelli, 1997). Todos estos son principios prevalentes dentro de la mentalidad protestante que se asocia a la idea misma de modernidad.


En el siglo XVII el mundo se expande con las colonias de ultramar; los grandes viajes permiten la afluencia de capitales que se mueven hacia ramas diferentes a las necesidades básicas: es el principio de la revolución científica. Los descubrimientos en física, astronomía, química, biología y medicina sientan las bases de la ciencia moderna, desplazando al método tradicional de conocimiento (la escolástica) y desvirtuando las enseñanzas de la iglesia.
En el siglo XVIII llega la revolución industrial aunada a los conceptos de progreso, avance, y mejora continua; la máquina de vapor es la prueba de la perfección. Sería entonces teóricamente posible crear sociedades-máquina que se asemejen a la máquina perfecta, intentando copiar el modelo de la perfección para la sociedad: cada componente es especializado, la limpieza y el orden son fundamentales para que funcione armónicamente. La revolución industrial permite los excedentes, lo cual acelera el proceso macroeconómico, y de intercambio internacional, empieza entonces otro tipo de dominación que no es física, sino de relaciones económicas (Hobsbawm, 2000). .
El desarrollo económico europeo que se deriva del comercio de ultramar durante los siglos XVI a XVIII permite que los excedentes, la nueva riqueza monetaria creada por dicho comercio, pueda financiar empresas intelectuales como el Enciclopedismo, y hacen posible asimismo movimientos como el Iluminismo que comienzan a cuestionar el statu quo político representado en las monarquías.


Lo anterior tiene como consecuencia la época de las revoluciones políticas: Estados Unidos de América abraza rápidamente una modernidad religiosa con la idea de “destino manifiesto”. La independencia de Estados Unidos de América crea este mito fundacional de la modernidad, es una revolución en todo el sentido de la palabra pues tras 1776 surge un modelo de Estado completamente novedoso que plantea un sistema político democrático con equilibrio de poderes y una Constitución: es el principio de la democracia contemporánea.
Luego llega la Revolución Francesa  que le aporta a la modernidad el laicismo, la idea de soberanía del ciudadano, el habitante de la ciudad; una persona autónoma que decide sin injerencia del clero. Con la Revolución Francesa se termina de asentar una visión totalmente opuesta a la intervención religiosa, acaba con la forma medieval de cocnocer y percibir el mundo a través del caleidoscopio de la religión. La estocada final al poder de la iglesia: la teoría de la Evolución hace que el mundo se secularice. La teoría de la Evolución se adapta al determinismo social dando como resultado una justificación para los procesos coloniales del siglo XIX y XX (Hobsbawm, 2000). Este último siglo es el siglo del triunfo y la crisis de la modernidad. El futuro se ve maravilloso: los antibióticos y otros avances en la medicina permiten que se prolongue la vida dramáticamente. El siglo XX es el siglo de la infancia y el ocaso de la vejez.



La Postmodernidad
Con la entrada del siglo XX llegan los primeros brotes de insatisfacción: la Revolución Bolchevique y la Primera Guerra Mundial son devastadoras para el optimismo de la modernidad; la promesa ha sido incumplida, la máquina no elimina los conflictos, los crea. Cuando llega la Gran Depresión, se crea un choque que a nivel filosófico y literario se ve reflejado en las distopías de Huxley y Orwell. El futuro ya no es brillante, es un apocalipsis (Fukuyama, 1992).



Las postmodernidades son aquellos movimientos sociales, políticos y culturales se oponen total o parcialmente a la modernidad. Surgen entonces las diferentes ramas de la Posmodernidad que beben de las fuentes premodernas pues muchos reflejos postmodernos se inspiran en tiempos y tradiciones premodernas y de las sociedades tradicionales o percibidas como tal: nuevas formas de acercarse al mundo que son revolucionarias porque miran hacia atrás, buscan lo perdido por la Modernidad, son neoconservadoras, buscan la simplicidad de los placeres, regresar a lo básico, alejarse de una sociedad-máquina que no funcionó (Fukuyama, 1992). Las postmodernidades son aquellas que ubican los movimientos ecologistas por sobre los principios del progreso de la modernidad; aquellos que prefieren una sociedad heterogénea por sobre la homogenización a la que aspira la modernidad. 


Referencias

Calinescu, M. (S.F). Cinco caras de la modernidad. Modernismo, vanguardia, decadencia, kistch, posmodernismo. Disponible en: http://goo.gl/BIwR9G
Dalby, S. (2008). Geopolitics, grand strategy and critique: twenty years and counting… Disponible en: http://goo.gl/LDWVBC
Dussel, E. (1993). Europa, modernidad y eurocentrismo. Disponible en: http://goo.gl/9JAEzr
Fukuyama, F. (1992). El fin de la historia y el último hombre. Barcelona: Editorial Planeta.
Hobsbawm, E. (1987). The Age of Empire 1875-1914. London: Pantheon Books.
Hobsbawm, E. (2000). La Era de las Revoluciones. Barcelona: Editorial Crítica.
Jiménez, J. SF. Algunas notas sobre el concepto de Modernidad. Disponible en: http://goo.gl/KmZfmR
Parra, F. (2005). Modernidad y postmodernidad: desafíos. Chile: Red PHARO.
Said, E. (2002). Orientalism. New York: Vintage Books
Sebrelli, J. (1997). El Asedio a la Modernidad. Madrid: Ariel.